Si alguna vez te has maravillado con la belleza de las criaturas marinas, es muy probable que las estrellas de mar hayan captado tu atención. Estas fascinantes criaturas pertenecen a la clase Asteroidea, un grupo de equinodermos que se encuentra en todos los océanos del planeta, desde las zonas intermareales hasta las fosas abisales.
En esta guía, aprenderás a distinguir los principales grupos de estrellas de mar mediante su clasificación taxonómica y, lo más importante, conocerás las pautas necesarias para observar estos organismos de manera ética y responsable. Ya seas un estudiante de biología o un entusiasta de la naturaleza, comprender su diversidad y su fragilidad es el primer paso para valorar la biodiversidad marina y contribuir a la conservación de las estrellas de mar.
Clasificación y características de los órdenes
Aunque existen miles de especies, la ciencia las organiza en órdenes que reflejan cómo cada grupo se ha adaptado a su entorno, desde las costas soleadas hasta las profundidades abisales. Es importante no confundirlas con las ofiuras (clase Ophiuroidea); aunque ambas tienen simetría radial y brazos, pertenecen a grupos distintos con anatomías y comportamientos diferentes: las ofiuras presentan brazos más delgados y flexibles, sin surco ambulacral ventral, y se desplazan mediante movimientos serpentinos.
A continuación, se presentan los órdenes de estrellas de mar más representativos para facilitar su identificación en el campo:
| Orden | Características principales | Hábitat y alimentación |
|---|---|---|
| Brisingida | Brazos largos (6 a 20) cubiertos de espinas y con pedicelarios cruzados. | Aguas profundas; se alimentan filtrando partículas del agua. |
| Forcipulatida | Poseen pedicelarios (pinzas para defensa y limpieza). | Usan pies con ventosas planas para una fuerte adhesión; incluye depredadores activos como la estrella de mar común (Asterias rubens). |
| Paxillosida | Superficie cubierta de gránulos; pies sin ventosas. | Especializadas en excavar en fondos arenosos; carecen de ventosas y no pueden trepar superficies verticales. |
| Notomyotida | Brazos muy flexibles gracias a bandas musculares. | Pies organizados en cuatro filas para facilitar el movimiento. |
| Spinulosida | Constitución delicada; carecen de pedicelarios. | Superficie superior densamente cubierta de espinas. |
| Valvatida | Brazos rígidos con refuerzo de osículos calcáreos. | Poseen “paxilas” (estructuras tipo sombrilla) para evitar la obstrucción por arena; es el orden con mayor número de especies. |
| Velatida | Cuerpo robusto, de apariencia carnosa o inflada. | Habitan grandes profundidades y tienen discos centrales grandes. |
Cómo observar estrellas de mar de forma responsable

Las estrellas de mar no son solo objetos decorativos del fondo marino; son piezas clave en el equilibrio ecológico. Al controlar las poblaciones de otros invertebrados, como moluscos y erizos, mantienen la salud de los arrecifes de coral y los fondos marinos. Por ello, nuestra interacción con ellas debe ser estrictamente de observación.
Si tienes la oportunidad de verlas durante una inmersión o en la zona intermareal, sigue estas recomendaciones para garantizar su supervivencia:
- No las extraigas del agua: Al sacarlas de su entorno, interrumpes su proceso de intercambio gaseoso, que realizan a través de sus pies ambulacrales y pápulas. Esto puede causarles asfixia, estrés extremo o la muerte inmediata.
- Evita el contacto con químicos: El contacto con restos de crema solar, repelentes o aceites es altamente tóxico para ellas, ya que daña su mucosa protectora.
- Practica la observación pasiva: La mejor manera de admirar su anatomía y comportamiento es sin manipularlas. La distancia es tu mejor herramienta para una observación científica y ética.
Conclusión para el observador consciente
Identificar una estrella de mar requiere un ojo atento a los detalles: la textura de su piel, la forma de sus pies ambulacrales y el tipo de sustrato en el que habitan. Sin embargo, más allá de la capacidad de clasificarlas, lo fundamental es reconocer su vulnerabilidad y su importancia ecológica dentro de la biodiversidad marina.
Recuerda siempre la regla de oro: observa sin tocar. El respeto por su hábitat es la única forma de asegurar que estas increíbles criaturas sigan cumpliendo su función vital en los océanos del mundo.
